2.10.15

#2deOctubreNOseOlvida

Este año no marcho. Todos somos responsables. Nadie es responsable. He perdido la fe en la utopia. No me vanaglorio, es una pena. De joven pensaba en cambiar el mundo. Hoy solo espero que el mundo no me cambie a mí. No es olvido. No es memoria. Es condición humana.

Cada acto es una falta moral nombrada. Cada omisión es un responsabilidad ética sublimada.
Hace años mi papá me decía que eso era perder el tiempo, hoy está dispuesto a luchar. He escuchado cantidad de veces que es manipulación, que por esas causas no se lucha. Ya están muertos, desaparecidos, olvidados. Hay que seguir adelante.

Están las madres de mayo y su consigna, no están muertos hasta que no se presente el cuerpo, mientras tanto siguen desaparecidos. Y han ido apareciendo, a cuenta gotas, sin protagonismos. Están las madres de migrantes centroamericanos, buscan a sus hijos, desaparecidos, y han ido apareciendo. Están los padres de los normalistas, buscan a sus hijos, desaparecidos, y siguen sin aparecer.

Tenemos muchas pérdidas, muchos abusos del gobierno, muchas omisiones. Es cierto. También tenemos unas grandes carencias para ser solidarios. La pequeña burguesía académica ha cedido al sistema. De la sociedad de a pie ni hablamos. Subestimar la duda cartesiana. El error de la academia. Dudamos por orgullo. Dudamos por ignorancia. Dudamos por frustración. 

La academia se instaló en su papel opositor, sin proponer. Nos creímos el cuento del pensamiento crítico, sin proponer. Demagogia y control. Abuso y descalificación. Así se construyen nuestras universidades, con dudas, con cuestionamientos, sin avanzar, sin arriesgarse. Así educamos a los más jóvenes, así esperamos que cambien el mundo, así les legamos nuestras cobardías, añoranzas y demás inconsistencias. Y nos sorprendemos y ofendemos cuando el gobierno desaparece a los estudiantes. ¿Qué hicimos para evitarlo?

Construimos discursos, leemos a los teóricos, pedimos reconocimiento. No cedemos nada a cambio. Este año no marcho. He perdido la fe en esta academia. La que marcha arrastrando sus incongruencias y gritando consignas que la memoria le imputa a su condición política, pero no a su condición ética. No es suficiente con decir que el 2 de octubre no se olvida, porque aún así se nos olvida luchar a diario.

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