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Observando el encierro_el sistema de limpieza en la cdmx

Me levanto temprano. Ayer llovió bastante. El piso está todavía mojado, se siente el aire fresco. Camino amodorrada. Ramona jala fuerte la correa, ve una ardilla en el alambrado y quiere alcanzarla. Lo que es no tener límites, más que la correa que nos une y le impide salir corriendo con el riesgo de quedarme sin brazo por el jaloneo. Me gustan estos días. Empieza a cambiar el clima. Amo la CDMX por sus lluvias. El calor pasados los 24 grados me ha disgustado siempre, me baja la presión, las altas temperaturas en concreto y en valle, son un infierno. Seguimos caminando, me he inventado una ruta para distraernos pero hoy es sábado de mercado, me acuerdo nada más ver que ya están poniendo los puestos (incluso en confinamiento). Debo girar y re-trazar la ruta en mi mente para poder caminar mínimo media hora. Ayer me quedé con ganas de caminar más pero había demasiada gente en la calle. Aproveché que era temprano y decidí hacer lo mismo, dos veces. Casi una hora caminamos con el aire en l…
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Observando el encierro_noche de chicos

Tengo más reuniones por zoom con mis amigos y mi familia que cuando no estoy en encierrro. Hablo más por teléfono en el día a día que nunca antes en mi vida. Lo había evitado y ahora le empiezo a tomar cariño, ya casi que quiero tener una línea fija en mi casa y no depender solo de la telefonía móvil. Hoy no fue la excepción. Una charla de migración y salud por la mañana, hablar con las solovinas al medio día y quedar con mis amigos de la universidad por la noche. Más de veinte años de conocernos, empezábamos nuestros veintes cuando cuatro de nosotros nos encontramos en la universidad y el quinto llegó para quedarse. Con ellos salí del closet, conocí los antros, algunas drogas, la vida nocturna en extenso y en intenso. No nos conformábamos con los antros que a finales de los noventa del siglo pasado existían y eran bastante buenos. La planta baja, el penélope, la bola, el numerito, el colmillo, el pride y varios más. Había épocas que salíamos de martes a domingo sin parar. El dos por …

Observando el encierro

Escribir los humores de lo que pasa en un día es una tarea titánica, pero es también un ejercicio de las meditaciones tibetanas, recapitular tu día. Dejé de meditar cuando me di cuenta que no me gusta la parte ritual de ninguna religión o filosofía de vida. Soy católica por los títulos que obtienes cuando te comes la hostia en la primera comunión, pero no soy practicante y dejé de ser creyente cuando me enteré que en la literatura existía Abraxas. Busqué sin rumbo y por tiempo indefinido algo más en qué creer, me topé con el budismo y aprendí a hacerme cargo de mi sufrimiento y a entender sus causas en el análisis. Hace unos meses, cuando todavía estaba desconsolada por la muerte de mi hermano, le cuestionaba a mi terapeuta, me pides que crea en el proceso terapéutico cuando he dejado de creer en todo. A la siguiente semana volví para decirle que estaba de acuerdo. Estos momentos de encierro son de creer. Yo creo que cuando te toca te toca, nada científico mi planteamiento, lo difícil…

Observando el encierro

Decidí dejar de llevar la cuenta de los días porque la pandemia no termina hasta que termina y está resultando un buen ejercicio escribir en este espacio que a su vez retroalimenta otro. El fin de semana regresé a los manuscritos que tengo por escribir-escritos. Estoy leyendo Mal de archivo de Derrida y Testo yonqui de Preciado. Preciado leyó muy bien a Foucault y Derrida, propone ciertas categorías interesantes para lo que nos convoca la epidemia en analogía de su propia trans-sexualidad. Desde hace unos años que me topé con su Manifiesto contrasexual se volvió uno de mis favoritos para explicar la filosofía feminista. Una lectura no clásica, la que no desemboca en la división binaria, que no allana el camino del activismo para dejar que la ideología se imponga a la ontologia sexual. Preciado habla de equivalencia, no de igualdad cuando deconstruye el género. Discípula también de Butler, no escatima en citarla, como tampoco lo hace con Witting, De Laurentis o Haraway. Llevo años leye…

Día 13 observando el encierro

He andado un poco distraída estos días adaptándome a la "nueva normalidad" del encierro. Me encanta que le pongamos adjetivos a nuestro día a día para acompañar nuestra neurosis (en mi caso). Estamos ya en mayo, parecía tan lejos cuando inicié le primera cuarentena, a mediados de marzo. Yo solita me autoconfiné regresando de Oaxaca. Se cumplía el primer año de muerto de mi hermano y habíamos quedado en ir a celebrarlo, festejarlo, conmemorarlo, no sé que verbo usar para estos casos. No sé cómo referirme a estos procesos del duelo que van acompañados del encuentro vida-muerte de forma constante. Como ahora estamos, a diario se muere gente en el mundo, en la ciudad, en el barrio. Hace una semana se murió un vecino al medio día. Estaba en mi casa y desde el balcón se veía el movimiento de ambulancias, patrullas, hasta que llegó la camioneta de la funeraria. Todo fue muy silencioso, como si esperaban la muerte del ser querido. Un escenario adverso e inverso a lo que hacemos quie…