25.8.13

Día 169

Momentos de gozo
De risas
Anécdotas que nos unen
Historias que trascienden
Entre quienes se aman
Se desean
Se quieren
Se dejan
Pensar en el resto de la vida
Como un proyecto
Me asusta
Creer que es posible
Me paraliza 
Ejemplos sobran
Unos empiezan 
Y se declaran su amor
En público
Sin pudor
Con angustia
Es un proyecto ambicioso
Otros llevan años
Casi toda su vida
Juntos
Día a día
Poco a poco
Me cuesta entender
Cómo se llega a decidir
Esa empresa
O quizá no se piensa
En ello
Sólo se actúa
El performance de la vida
La actuación más importante
La que te hace trascender
En el otro
En ti
En el destino

24.8.13

Día 168

Una mirada no iracunda 
Desgarradora
Afable
Huidiza.
Un gesto de intolerancia
De astucia
De desencanto.
Huida.
Intensidad desmedida
De dos seres
Que a la deriva
Reclaman.
Qué reclaman?
Comprensión
Ternura
Libertad.
Silencio.
Un silencio prolongado
Que esconde el deseo.
Un silencio programado
Que quema en la soledad.
Un silencio respetuoso
Entre dos seres 
Que se aman 
Pero que no 
Han aprendido
A estar.

23.8.13

Día 167

Derrida dice:

"El duelo consiste siempre en intentar ontologizar restos, en hacerlos presentes, en primer lugar en identificar los despojos y en localizar a los muertos (toda ontologización, toda semantización -filosófica, hermenéutica o psicoanalítica- se encuentra presa en este trabajo de duelo pero, en tanto que tal, no lo piensa todavía..." (Espectros de Marx: 23)

22.8.13

Día 166

Llegué a la piscina con mi traje de baño blanco con naranja y mi gorra blanca que me compré durante el viaje y de la nada abordé al entrenador que estaba ahí. Un chico de buen cuerpo que había observado como también lo había hecho con los demás entrenadores mientras decidía si seguir "entrenando" por mi cuenta o incorporarme a algún equipo. Me acerqué y le dije que quería que me entrenara. Por un momento sentí que traicionaba a mi otro entrenador, luego lo pensé con calma mientras nadaba y me dije que no importaba, sólo sería un año, después de mi sabático regresaría a la rutina de antes. Falsedad. No se puede regresar a una rutina porque los que nos vamos o cuando nos vamos dejamos de ser los que fuimos. No se que pase en un año, lo cierto es que hoy cerré un ciclo y abrí otro. El sabático me llena de gozo y me hace moverme de los lugares que cómodamente he ocupado, ahora los transgredo y me gusta dejarlos a la deriva. Hoy estoy contenta por sentir nuevamente ese impulso vital de hacer cosas nuevas, de conocer gente nueva, de estar con la gente que siempre ha estado, a veces a la distancia, a veces de la mano.

21.8.13

Día 165

Ayer fue un día de sorpresas varias y de emociones encontradas. Satisfacción de logros alcanzados, de objetivos cumplidos, de observar a la distancia una trayectoria profesional exitosa, pero por un momento también sentí tristeza de "no tener con quien compartir" tanta dicha. Una falacia, enredos que me cuento. Le escribí a mi familia y lo compartí con ellos. Sentí alivió, pensé en el pasado, en los otros logros, en los logros que no he compartido. Fui por unos tacos. Revisé nuevamente las portadas de los libros y caminé a mi otra reunión. Lo éxitos, los fracasos, las tristezas, los placeres son de una misma. Compartirlas es lo de menos, en mi caso lo que importa es disfrutarlas, recordarlas a cada rato, lamerme los bigotes de esa emoción que aprieta, que ensancha el pecho, que eleva el espíritu. Al paso del día sentí cansancio. Caminé a casa después de la reunión donde me invitaron a formar parte de un proyecto en televisión y llegando me recosté. Sentí nostalgia. Llamé a una amiga para ir al teatro. Me terapeó en el carro, me dijo lo que ya sabía, me llamó la atención como lo hacen los terapeutas cuando te cuentan ejemplos de los otros con la intención de no decir las cosas directas para ver si el inconsciente o el consciente lo capta. Escuchaba, primero molesta, después entendí que no me hablaba a mí, que lo hablaba solo en voz alta, que se lo decía a ella, como muchas veces nos decimos a nosotros mismos cosas que no queremos saber. Sentí cansancio nuevamente. Esperamos a que diera la hora de entrar a la función. Dos horas nos dijeron que duraría. Dudé. Pensé en no entrar pero un amigo del elenco nos había comprado los boletos y no tenía pretexto para huir. La función comenzó y conté despacio los minutos. Dos horas repetí mentalmente. Mi amigo salió a escena. Respiré. Seguí con atención sus movimientos, sus palabras, sus gestos. Me olvidé de mi misma. La obra bien escrita, bien dirigida, bien actuada. Una especie de digresión estética que entrelaza historias de la condición humana. El arte, la belleza, la destrucción. Me acordé de Kant, de lo sublime, de lo terrorífico. Las narrativas de quienes no han sido escuchados pero que encuentran una salida a la razón por medio de la creación, de la creación poética. Un desenlace redondo, quizá sobreactuado. Silencio en el escenario. Poco después se escucharon lentamente los aplausos. Salimos y esperamos a mi amigo para felicitarlo. Lo acercamos a su casa y me dejaron en la mía. Nuevamente sola. Nuevamente el cansancio. Me recosté, cerré los ojos. Amaneció lloviendo.

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Cielos

Información sobre la obra:
http://www.rendermagazine.com.mx/cielos-una-obra-que-lucha-contra-el-pasado/