20.5.13

Día 71

De TJ a LA

Salir de Tj por San Ysidro
agarrar la 5
cambiar en la 405
y llegar a la 110
para entrar a LA.


TJ y LA son ciudades concéntricas,
no en el espacio ni el tiempo,
en los registros de su vivencia.


El diámetro es el freeway
mole de concreto
requiem de la arquitectura colosal
una oda al país de la grandilocuencia

TJ es la ciudad de los que están de paso,
LA la ciudad de destino,
ambas envueltas
por un halo de wanna be.

En TJ la esperanza
está a flor de piel
en LA la realidad
causa estragos.

Todo sea por "vivir mejor".

De TJ a LA una diferencia concatenada,
una ilusión desasosegada.

De TJ a LA una huella de continuidad
que algunos se aprecian en negar
otros con humildad afirman su identidad.

Salir de TJ
para llegar a LA
causa adicción.






Día 70

Terapia de contraste

Imaginemos que la mente es un músculo que se desgarra por hacer ejercicio sin calentar. Un desgarre mental enquistado por años que consiste en racionalizar todo, tener la verdad y querer controlar el mínimo detalle, conductas obsesivas que se recrudecen con el paso del tiempo.

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Cuando el desgarre mental empieza a dar problemas de sociabilización o para relacionarse con otras personas entonces buscamos ayuda. No es la regla, algunos viven con atrofia mental toda la vida. No se puede curar al que no quiere ser curado.

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Mi experiencia es basta en terapias de diferente índole: conductista, gestalt, lacaniana, sistémica, la última fue humanista. Obviamente también he transitado por la búsqueda espiritual: catolicismo, hinduismo, budismo. Y por las terapias esotéricas: lectura de cartas, de manos, reiki, entre otra gama de posibilidades que se ofertan en el mercado new age. Todas o ninguna con un resultado favorable porque a la primera de cambios las fui abandonando. Abría la caja de Pandora y  salía corriendo sin bajar la tapa. No fue hasta que decidí hacer vida fronteriza que los desgarres mentales empezaron a causar dolor que evidenció la atrofia de tantos años de condescendencia.

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Cruzar la frontera, cambiar de registro, hablar en otra lengua, pagar en otra moneda, manejar en otro país, reconocer al otro, confrontar al sistema, exponerme a la migra, entre otras situaciones que se viven en la frontera han provocado una crisis de identidad. Me pregunto por primera vez quién soy? Qué quiero? A dónde voy? No tengo respuesta, sólo se que la terapia de contraste funcionó.

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No soy terapeuta pero hago ejercicio y entiendo que lo mejor para un desgarre o una contractura es la terapia de contraste: compresas de agua caliente y hielo, alternando cada determinado tiempo. El calor oxigena, el frío desinflama. En la frontera pasa algo similar, la constante exposición a la vulnerabilidad provocada por el cambio de registros ha contribuido a deconstruir los desgarres mentales que empezaban a enquistarse en actitudes y conductas obsesivas.


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El diagnostico de mi desgarre mental consiste en afirmar que la rutina inhibe la creatividad; el no reconocer al otro/a exacerba la falacia de tener la verdad; y el hecho de evitar exponerse al riesgo genera insatisfacción.

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El tratamiento consiste en terapia de contraste, dejar que la frontera te cruce, cambiar constantemente de registro, de país, de lengua hasta que llegue el punto en que dudes de tu identidad. En ese momento empieza la sanación. Solo hay que tener cuidad de no volverse loca. Si se lleva al extremo los resultados puedes ser otros.

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Contraindicaciones: no se siga el tratamiento si no está consciente de su atrofia mental.


17.5.13

Día 69

Pagar en dos monedas. La moneda que me da la nacionalidad y la que rige la economía mundial. El taxista dice que hace unos años el peso ni existía, puro dólar. Sólo se pagaba en dólares. Ahora no vale nada. Para mí si vale. En casa me dijeron que debía ahorrar o comprar dólares. No tengo ahorros y sólo unos cuantos dólares. La gente no repara en ello, a ellos les pagan en dólares y viven en dólares. Yo vivo en pesos. A mi me dijeron que el dólar se ahorra. No me acostumbro a pagar en dos monedas.

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Otras cosas nunca me las dijeron, yo me las fui creyendo. No hablar, no recordar, no sentir, no exigir. Ser fiel incluso con los recuerdos. Callar los deseos. Olvidar los fantasmas. Negar los pensamientos. Crecí pensando que solo se debe amar a una persona. En mi caso he amado solo a una persona a la vez y le he sido infiel a todas.

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Si la viera no estaría con ella me dijo Gabriel cuando lo llevé al metro. Por qué le pregunte. Es chimuela y mayor que yo. Nos conocimos en el metro, también vende periódicos. En su condición, pensé, quizá haría lo mismo. Por qué estás con ella entonces, le pregunté. Me necesita y yo a ella.

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He quitado la paja. Me he quedado desnuda. Me la he vuelto a poner infinidad de veces. Apenas encuentro mi centro, me regocijo en él, pero me es imposible asirlo, poseerlo. Cuando racionalizo que estoy ahí, en ese lugar gozoso, de libertad, de felicidad sublime, se evapora. No he aprendido a solo sentirlo. por lo menos ya sé que está en mí.

16.5.13

Día 68

Me quedé en casa. En silencio. Con música. Sin hablar. Sin escribir. Me quedé en casa. Una casa que no es mía y que hoy siento hospitalaria. Cuán difícil es ser hospitalario. No lo logro. Soy celosa de mis espacios. Me quedé en casa. La hospitalidad es un engaño. Podemos ser amables con el otro. Si me apuran tolerantes, pero hospitalarios... La hospitalidad en todo caso es una utopía desde que existe la propiedad privada.

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Hoy es de esos días de arrojo. De hacer cosas. De impulso. Son pocos. Hay que explorarlos. Hoy es de esos días que no espero, hago a destajo. Pido. Pienso. Exijo. Soy clara. Hoy es de esos días que me sienta estar bien sola.

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Cómo sabes cuando una casa no es tu casa aunque la habites? Cuando los ruidos no te son familiares. El crujir de los cimientos, el silbar del viento, el trinar de los pájaros. Algo se mueve en la casa pero no se qué es, sólo se que no es mi casa. 

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El lenguaje es político. Somos sujetos políticos. Cuanta necedad...

15.5.13

Dia 67

hoy naturalicé la frontera
la crucé sin sentirla sin verla
solo la crucé como se cruza una calle.
Sentí el olor de estar en otro lado
no hice caso.

No quiero ser de ningún lado
no quiero identificarme con algo fijo
me gustan ambos espacios
ninguno me pertenece.

No quiero tener una casa
no quiero tener un carro
no quiero tener quien me espere
no quiero esperar nada
hoy naturalicé que nada ni nadie me pertenece
y que no le pertenezco a nadie.

hoy naturalicé la frontera
sentí cansancio
ya es tiempo de volver
de volver a casa.

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Hoy no tengo ganas de pensar en plural
Quisiera incluso no desear
El cansancio me vence.

Hoy no quiero pensar en nosotras
Un plural que a veces se engaña
Si tan sólo pudiéramos amar.