8.6.13

Día 90

Tres meses de sabático.

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La vida sorprende. 
El tiempo es sabio cuando se toman decisiones sabias sin resentimientos ni envidias ni recelos.
O lo que es igual a no nadar cuando el río está agitado como dicen los budistas.

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Es curioso como con el paso de los años, de las experiencias, de los fracasos, de los triunfos, nos vamos curtiendo. Lo que antes dolía hasta el tuétano, ahora sólo molesta. El dolor ya es un viejo conocido, la recuperación también. Con el paso del tiempo perdemos miedos, ganamos otros. A veces dejamos de sorprendernos o nos volvemos excepticos. Lo cierto es que sin esperarlo, sin desearlo, la vida es un como un juego de escaleras y serpientes. Un atajo es un pensamiento, una acción, una pérdida. Hoy escaloné dos pisos o más sin esperarlo, sin desearlo. Sólo por el mero gusto de hacer lo que me place y en lo que creo. La vida no deja de sorprenderme a diario.


Día 89

Llegó el taxi. Temprana la hora para salir de casa pero ya había quedado de visitar a unos amigos. Iba sin bañarme y en ropa deportiva. 
-A dónde la llevo. 
-A la colonia el reloj. 
-Va al Asturiano?
-Cómo lo sabe? 
-Por la ropa.
Me pareció obvio pero sin sentido. No es tan evidente en una ciudad tan grande. Ya ha llevado a otros clientesss, le pregunté. Hice énfasis en la palabra clientes y me sentí como si yo misma tuviera algunos. No me contestó. Seguimos avanzando por la Conchita. A esa hora el tráfico va a vuelta de rueda. Ese afán de las madres de dejar a sus hijos enfrente de la escuela.
-le iba a decir que tomáramos otra ruta, me digo el taxista viéndome por el retrovisor.
-pensé que no habría tráfico, siempre salgo más temprano, le contesté al momento que hacia cuentas de cuándo había sido última vez que pasé por ahí antes de las siete de la mañana. Varios meses ya de eso.
Estaba en ello. Pensando que le había mentido cuando el taxista me dice que lleva más de catorce horas trabajando. Lo veo intrigada, primero por mi seguridad, sólo espero que no se quede dormido en el trayecto. Después por un acto humanitario. Catorce horas manejando y de noche! Le empiezo a hacer preguntas sobre la motivación de trabajar tantas horas y me cuenta casi todo su vida. Un joven típico mexicano que se sacrifica por sacar adelante a su familia y darle a sus hijos lo que el no tuvo o no le dieron. Me contó de su casa, de sus ambiciones, de sus deudas. Mientras lo escuchaba pensaba en mí, en lo que no tengo, en lo que me he gastado. En que no se cuándo podría  comprarme una casa, pero que por ahora tampoco me interesa. Mientras iba platicando se escuchaba cada vez más orgullosos de su hazaña de haber cumplido con el deber ser. Nos acercábamos a mi destino y empezaba a dudar de sus motivaciones y quería preguntarle si la finta de joven honesto, abnegado, responsable y trabajador le funciona para conquistar clientas. Me quedé con la duda pero no pude evitar despedirme en tono burlón diciéndole "buen día, eres un buen muchacho, tu esposa te ha de admirar mucho".

5.6.13

Día 88

A
G
U
A

Mi elemento es AIRE
Mi animal TIGRE
Mi planeta VENUS

A
G
U
A

No creo en las coincidencias
Tampoco en los zodiacos
Aunque nunca está de más leerlos

A
G
U
A

Navegar en la alberca
Dejar de respirar
Alterar la gravedad

A
G
U
A

Peso muerto
Cuerpo amorfo
Metros cúbicos

A
G
U
A

Si mi elemento es AIRE
Por qué me siento más afable en el AGUA
e incapaz de tocar TIERRA.

A
G
U
A

y el FUEGO?
Acaso debemos pensar los elementos en cuadrado?
No podemos ser triángulos?




Día 87

Me subí al taxi y le dije al chofer que si me esperaba afuera del mercado de Coyoacan mientras iba por fruta y luego me dejaba en mi casa. El taxista contestó, con tono de ofensa, un rotundo NO. Me quedé estupefacta y no supe qué hacer. Afortunadamente preguntó "si quiere la dejo sólo en el mercado". Pensé unos segundos mientras el semáforo cambiaba de color y le contesté que no, que necesitaba el servicio completo. Me bajé del taxi desconcertada.
Le di unas mordidas más a la manzana que traía en la mano mientras pensaba en las opciones por las cuales el taxista me había dicho que no.
Dejé pasar un par de taxis más y le hice la parada a otro. Subí al carro e hice la misma pregunta. El chofer me dio un no dubitativo. Aproveché su indecisión y me apresuré a decirle, le dejo mi tapete de yoga en comodato. Aceptó. Hasta ese momento no había atinado a entender porqué el otro taxista se había ofendido por mi solicitud. El chofer en curso me dijo que seguido les pasa: "así nos dicen y nunca regresan". Inmediatamente me cayó el veinte. Que difícil es comportarse honestamente en un mundo de injusticias, hasta parece que peco de inocente.

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Volví a armar mi rutina de hacer ejercicio. Una rutina que me regresa a mi realidad citadina. Ahora con otra mirada. Me sorprendo a veces de mi actitud frente al mundo. Eso es estar de sabático: sin horarios, sin prisa, sin esperar el tiempo libre. Dormir, leer, nadar, comer, beber, escribir. A eso se reduce mi rutina cotidiana. Que felicidad. Definitivamente no es una rutina productiva, pero seguramente a nadie le interesa. Casi siempre pensamos en darles gusto a los otros pero los otros no están pensando en nosotros. Es una ilusión de vivir en sociedad. Así que a disfrutar del sabático. Estoy convencida que si toda la gente económicamente activa tuviera sabáticos este mundo sería más compasivo.

4.6.13

Día 86

No entiendo las necesidades humanas. No entiendo porqué somos tan testarudos. Repetimos los mismos errores una y otra vez. Replicamos las fórmulas de estar sin estar en el mundo, en la vida, en la existencia. Nos contradecimos constantemente bajo el abanderamiento de una falsa libertad. Qué es el respeto? Dejar al otro hacer y ser sin condición alguna. No existe una condición pura. Condición en ambos sentidos: estar en el mundo y oponer al otro resistencia. Creer que podemos ser libres en sociedad es una utopía si se piensa en la libertad como la voluntad creadora. Quizá la libertad está dada pero eso no significa que todos seamos aptos para gozarla. 

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Pasan los años y dudo más de las relaciones. Los encuentros efímeros me parecen encantadores porque sorprenden cuando la resistencia a creer en algo se revienta. Nos hacen creer y creemos que las relaciones son duraderas. Lo dudo. Las relaciones nos condicionan. 

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La soledad es un engaño. Nunca se está solo. La soledad es la falsedad del capitalismo tardío. Es un imaginario del beneplácito de la frustración y de la negación de esa forma de vida que nos impone la sociedad a seguir. Y la comunidad? Y la tribu? Y los nómadas? Acaso ellos necesitan estar solos? Qué es estar solo? Qué es la soledad? Aislarnos es justo lo que nos hace indiferentes no sólo de nuestra propia condición sino de los discursos que nos performatean.