11.3.16

#265

La ciudad se empieza a llenar de turistas. 
Se acerca la primavera. No me gusta. Poco a poco se acaba el encanto del letargo invierno. Y recuerdo porqué hace unos años decidí no volver a Barcelona. Volví. Las promesas difícilmente se cumplen. Son pensamientos en voz alta de la incertidumbre. Ciclistas uniformados, bien peinados, bajan por una calle que lleva al centro. Son turistas. Paseo de Gracia concentra no sólo las boutiques para todo público, también los tarros de cerveza más grande, ya sea para los ingleses o los alemanas, lo mismo en los restaurantes de la rambla. Guiris les llaman de forma despectiva y son los guiris los que muchas veces sostienen la economía de los paises... No así los refugiados ni los migrantes económicos, o por lo menos eso piensan los 28 representantes de los gobiernos europeos que han decidido exteriorizar las fronteras del norte del Mediterráneo a Turquía. Una decisión previsible a todas luces dada la gran incapacidad y falta de voluntad política para ser congruentes con su propia historia. Una pena. Escuchaba por la mañana que la representante de algún partido les increpaba y les preguntaba si podían dormir tranquilos. Claro que pueden. Esas 28 personas ven por su bienestar y el bienestar del 1% de la población mundial, el resto de la población tendríamos que hacer lo mismo, siempre y cuando nuestra propia estética nos permita favorecer a los excluidos que son quienes realmente sostienen la economía de las ciudades, incluidas las turísticas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario