1.9.13

Día 176

Hoy decidí no salir de casa
Desayuno hot cakes
Comida ensalada
Mucha televisión
Series de detectives
Esas que me distraen
Hasta caer dormida

Día 175

Comida familia
Cena de amigas
Comida de la infancia
Cena de desconocidas
Ambas placenteras
Demasiada información
Éxtasis
Añoranza
Pesadez
El humo cegó las miradas
Pero no impidió dejarme soñar
Bien dice el dicho:
Más sabe el diablo por viejo
Que por sabio...
Hace mucho que no siento
Tanto placer por ser como soy
Quizá apenas se quien soy
O estoy mutando la máscara.
Amo estar de sabático.

Día 174

Definitivamente en México
O mejor dicho
En la Ciudad de México
Abundan las tribus
No existe un nacionalismo
Patriotero
Por qué lo digo?
Estuve en polanquito
En este afán de dejarme llevar
Por la curiosidad
Y me tope con esa otra gente
La gente que tiene mucho dinero
O simula tenerlo:
Mujeres operadas
Nariz-tetas-nalgas
Todas rubias
Lacias
Delgadas
Tacones altos 
Miradas esquivas
Hombres en sus cincuenta
Bien combinados
Algunos pasados
No sólo de alcohol
También de droga
La mesa de la festejada
Que era amiga de la amiga
Estaba al final de todo
Junto al baño
Quizá porque no era el target del lugar
Lo sorprendente fue lo que ahí pasaba
El baño era el polveadero
De los comensales
Entraban y salían sin cortapisas
Incluso la señora que limpiaba los baños
Esa que te ofrece papel 
Para secarte las manos
Estaba coaludida
Las mujeres y los hombres
Entraban a cada rato
Algunos salían antes que otros
Algunos con la cara trabada
Otros listos para seguir la borrachera
Fauna humana
Cuánto pagarán de mordida los dueños?
O serán narcos?
O las narcos y los ricos son lo mismo
En esta ciudad que se deslumbra
Con tan poco brillo?
Después de unas cervezas me aburrí
Y regresé a mis terruños.
Las tribus de nuestra ciudad
habitan en constante mutación.

30.8.13

Día 173

Ayer en el cine vimos la película de Hannah Arendt, el guión que está basado en el libro que escribió Arendt sobre el juicio de Eichmann (Eichmann en Jerusalén), este último integrante de la SS durante el nazismo y encargado de transportar a los judíos al campo de concentración.
Me sorprenden varias cosas no sólo de la película, en general de la noche de anoche:
1. Hace unos meses que no iba a la cineteca, sentí placer y gozo saber que existen esos espacios públicos perdidos en la ciudad (aunque la remodelación salió muy cara y todavía está en obra la construcción).
2. Después de regresar de Berlín y vivir varios días en la burbuja de la ciudad de Peter pan (vean oh boy! También del ciclo de cine alemán), espacios como la cineteca me recuerdan ese estado de ciertas personas que no tenemos prisa por vivir o somos afortunadas de tener tiempo libre y disfrutamos una película al aire libre o esperamos dos horas para ver la película que perseguimos desde que nos enteramos que ya estaba en cartelera.
3. A Hannah Arendt la conocí (lei) cuando  estudiaba el master, al principio no le hice mucho caso porque sólo era la figura de la amante de Heidegger, a quien empecé a leer por Derrida, pues en varios de sus libros se refiere a éste, sobre todo en uno llamado Aporias, donde habla de la muerte del ser. De Arendt me enamoré tiempo después, en uno de los varios viajes que he hecho a Barcelona compré varios de sus libros, una biografía y la correspondencia que mantuvo con su profesor y amante durante varios años. Los devoré, los guardé en mi librero y los consulto de vez en vez. Al poco tiempo dejé de idolatrarla como persona y la empecé a admirar como filosofa. Ahora es lectura obligada en varias de mi clases y seminarios y una referencia constante en mis investigaciones, justamente en la parte que más le ocupó en sus últimos años: la violencia y el mal. A Heidegger lo dejé de leer. A Derrida lo sigo leyendo a diario (como buena groupie).
4. La película es ilerante, fluida, bien lograda. La actriz que hace el papel de Arendt logra retratar esa parte de la constante necesidad de reflexionar, pensar, contemplar de la filósofa alemana. En una entrevista que le hicieron en los años setenta en su casa y en su casa de campo es posible advertir parte de esta característica vital. Quizá lo que es menos evidente es el parecido físico: la Arendt de la película es mucho más guapa que la Arendt de la vida real.
5. El juicio, la crítica al sionismo, las preguntas constantes al sistema, a la institución, a la legalidad en el país que la acogió después de 18 años de no tener ciudadanía ni nacionalidad, al perder sus papeles en el exilio, durante el tránsito de Alemania-Francia-EUA, fueron lo primero que me llamaron la atención de la agudeza mental de la Arendt filosofa. El guión de la película transmite la inteligencia y fortaleza espiritual, casi estoica, de esta mujer, como también transmite la segregación que vivió por su gente, sus amigos, lo más preciado para alguien que decidió no tener comunidad de sangre ni de religión, más que con los que estuvieron siempre cerca de ella.
6. El mal es superfluo dice Arendt en la película, no necesariamente es parte de la condición humana, porque los que no piensan y sólo obedecen, como Eichmann, no saben que están haciendo mal. La gran incógnita del juicio es saber si Eichmann estaba consciente de ello o era sólo el performance. Al final es juzgado y colgado: exacerbación del castigo de un sistema punitivo sobre otro más punitivo.
7. Conclusión: Arendt se murió pronto pero fue una visionaria. Cuestionar a su comunidad, la judía, le costó la vida, pero no erró en ello. Cómo debemos juzgar nosotros al pueblo judío con respecto a las masacres que ha propinado en el pueblo palestino? A quien debemos colgar por las muertes que el pueblo [cualquiera que haya incurrido en genocidio] ha cometido contra su propia comunidad o con la comunidad del otro? Se me ocurren varios nombres, incluso en mi país, pero eso no resuelve el dilema del mal. Arendt lo sabía pero no nos dejó la respuesta.



http://www.youtube.com/watch?v=dsoImQfVsO4


Eichmann en Jerusalén de HAnnah Arendt, libro en pdf: http://db.tt/kQQLV9cP









29.8.13

Día 172

Tres días de entrenamiento
Cansancio
La mente no trabaja
Pura actividad mecánica
Quizá mañana tenga voz 
O quizá hasta que mi cuerpo
Se acostumbre al rigor...