27.8.13

Día 170

En el sueño te desvanecías
(Me desvanecía)
Como una muñeca de trapo
Dejábamos ir
Dejamos fluir
Dejábamos ser 
O de ser.
[uno de mis temores
Más mundanos
Es desvanecerme
Y que nadie me auxilie]
Tirada sobre el piso
Le pregunté a quien
Nos socorría
Cómo sabes que estamos
Vivas?
No lo sé
Sólo es cuestión de esperar.
Recuperamos el conocimiento
Respiramos con calma
Volvemos a empezar
[las veces que sea necesario]
Así es la vida
Un desvanecimiento perpetuo
Incluso hasta que la muerte
Nos alcance.



25.8.13

Día 169

Momentos de gozo
De risas
Anécdotas que nos unen
Historias que trascienden
Entre quienes se aman
Se desean
Se quieren
Se dejan
Pensar en el resto de la vida
Como un proyecto
Me asusta
Creer que es posible
Me paraliza 
Ejemplos sobran
Unos empiezan 
Y se declaran su amor
En público
Sin pudor
Con angustia
Es un proyecto ambicioso
Otros llevan años
Casi toda su vida
Juntos
Día a día
Poco a poco
Me cuesta entender
Cómo se llega a decidir
Esa empresa
O quizá no se piensa
En ello
Sólo se actúa
El performance de la vida
La actuación más importante
La que te hace trascender
En el otro
En ti
En el destino

24.8.13

Día 168

Una mirada no iracunda 
Desgarradora
Afable
Huidiza.
Un gesto de intolerancia
De astucia
De desencanto.
Huida.
Intensidad desmedida
De dos seres
Que a la deriva
Reclaman.
Qué reclaman?
Comprensión
Ternura
Libertad.
Silencio.
Un silencio prolongado
Que esconde el deseo.
Un silencio programado
Que quema en la soledad.
Un silencio respetuoso
Entre dos seres 
Que se aman 
Pero que no 
Han aprendido
A estar.

23.8.13

Día 167

Derrida dice:

"El duelo consiste siempre en intentar ontologizar restos, en hacerlos presentes, en primer lugar en identificar los despojos y en localizar a los muertos (toda ontologización, toda semantización -filosófica, hermenéutica o psicoanalítica- se encuentra presa en este trabajo de duelo pero, en tanto que tal, no lo piensa todavía..." (Espectros de Marx: 23)

22.8.13

Día 166

Llegué a la piscina con mi traje de baño blanco con naranja y mi gorra blanca que me compré durante el viaje y de la nada abordé al entrenador que estaba ahí. Un chico de buen cuerpo que había observado como también lo había hecho con los demás entrenadores mientras decidía si seguir "entrenando" por mi cuenta o incorporarme a algún equipo. Me acerqué y le dije que quería que me entrenara. Por un momento sentí que traicionaba a mi otro entrenador, luego lo pensé con calma mientras nadaba y me dije que no importaba, sólo sería un año, después de mi sabático regresaría a la rutina de antes. Falsedad. No se puede regresar a una rutina porque los que nos vamos o cuando nos vamos dejamos de ser los que fuimos. No se que pase en un año, lo cierto es que hoy cerré un ciclo y abrí otro. El sabático me llena de gozo y me hace moverme de los lugares que cómodamente he ocupado, ahora los transgredo y me gusta dejarlos a la deriva. Hoy estoy contenta por sentir nuevamente ese impulso vital de hacer cosas nuevas, de conocer gente nueva, de estar con la gente que siempre ha estado, a veces a la distancia, a veces de la mano.