26.1.16

#232

El otro día entré al cine. Uno de mis grandes placeres. El tema es no acordarme de las películas que he visto. Gustosa de conocer siempre otras culturas, voy por lo que me sea más lejano, ya sea una escritora, un cineasta, un filósofo. Así he ido trazando la topografía de mi conocimiento: por lo que me es más lejano. Bajo la premisa de que lo otro ya lo conozco. Por ejemplo, el realismo mágico no me causaba gracia cuando estudiaba, no leía con tanto gusto a García Márquez como a Kafka en la clase de ficción literaria. Como ese tengo muchos más ejemplos. Quizá a quién podría rescatar de esta lógica pudiera ser a Juan Rulfo, creo que su obra le es ajena a cualquiera. En fin, busqué la película. Un domingo por la tarde de frío, nada mejor que algo lejano. Una búlgara. ¿Cuántas películas búlgaras pude haber visto en mi vida? Pocas. Empezó la película, vi la primera escena y la reconocí. Ya la había visto. No me acordaba del nombre. Eso sí, me gustó más que la primera vez.

22.1.16

#231

Volví a la dieta de la cerveza. Dos o más al día. Siempre después del medio día. Nunca antes. El vermut no me gusta. El tinto no se me antoja, salvo en ciertas comidas. El gintonic solo para ocasiones especiales, casi siempre por la noche y para andar de chula. El tequila no lo encuentras (a menos que sea cuervo). El ron nunca me ha gustado, le tengo respeto a los que son de caña, prefiero la malta. Quiero probar con el whisky (porque me encanta Jessica Jones), pero como soy de presión baja, me da temor quedarme dormida o pasar un mal rato. Tampoco me gusta emborracharme, bebo por placer, por gusto, por la dieta.

#230

Quiero ser políglota
Conocer varias lenguas
Pero no sé por dónde empezar
Si con los besos
O con el habla.

#229

Voy de retraso... Retraso de la escritura. La regla casi siempre llega a su tiempo, aunque este mes se adelantó. Quiero pensar que fue por tanto cambio: de casa, de país, de trabajo, de actividad física (dígase ejercicio)... De estado civil no, ese lo mantengo desde hace un año y poco más. El retraso se debe a mi voracidad, quiero hacer todo: leer, escribir, escuchar, conocer gente, ver series... Aquí te da tiempo de eso y más. Así es cuando migras, te reinventas la rutina. Todavía no entiendo porqué pues en México no saldría de mi casa ni iría al museo ni vería un documental, no iría a una conferencia. Todo el mismo día, y, con tiempo de sobrar para pasarme por casa para leer a Auden (hace años que no leo poesía). Así es migrar. Buscarse la vida. Inventarse los días. Aprender a escuchar los fantasmas y a vivir con los demonios. Un aprendizaje constante. Voy de retraso porque al final del día puede más el cansancio que la necesidad de escribir. El tiempo de la escritura al migrar es asincrónico. Como también el deseo de estar en casa. Cuando me asalta la angustia, escribo. Cuando se apacigua la nostalgia, estoy. Voy de retraso, pero tampoco hay prisa.

21.1.16

#228

Lo más cerca que he estado últimamente de una relación es en mis clases de yoga. De vez en vez me tocan, respiran a mi lado, caminan cerca... Sudo. Hiperventilo. Nos despedimos... No les tengo que decir que prefiero dormir sola... Quién iba a decir que a cierta edad disfruto la yoga por la tarde.