Reposo. La orden desde el momento que entramos al valle fue esa. Reposo. Subimos las maletas. Nos acostamos. De pronto nos quedamos dormidas y entramos a otra dimensión. La frontera había desaparecido. El bullicio, el desasosiego, la desesperanza también. Reposo. El olor del laurel, los pájaros silbando, la sierra blanca. Color brillante. Aire. Viñedos. De Tijuana a Ensenada otra cartografía. Otra dimensión ontológica. Reposo. Un reposo obligado. Un reposo culpigeno. Un reposo hedonista. Una tautología.
30.4.13
28.4.13
Día 50
Me gustan los números divisibles entre cinco. La tabla de multiplicar es de las más sencillas. Me gustan los números pares. El cincuenta es un número dócil, aunque llegar a los cincuenta no es una operación matemática sino ontológica.
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Tijuana no deja de sorprenderme. Estudiantes que dan la bienvenida a quienes cruzan la garita del lado mexicano disfrazados de vacas, luchadores, personajes de caricatura. Un ambiente festivo que contrasta con la solemnidad de un cruce fronterizo donde largas filas de gente esperan en una procesión cotidiana para pasar "al otro lado". A algunos el desacato de quienes por altavoz anuncian la llegada a un país, a su país, puede ser un espectáculo grotesco o un performance fronterizo. Para los que están haciendo la fila el espectáculo es estridente, invasivo, ensordecedor. Tijuana no deja de sorprenderme.
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Esperar de pie por horas para cruzar la linea implica paciencia, destreza mental, concentración para que los elementos externos que circunscriben la espera no hagan merma en el estado anímico antes de que el agente aduanal te entreviste. Un descuido, una sonrisa en falta, una explicación de más podría ser la causante de la negativa para cruzar al otro lado.
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Cruzar es un shock anímico.
Cruzar es sentir mareo.
Cruzar es sentir alivio.
Cruzar es soltar el cuerpo.
Cruzar es una experiencia psicológica.
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Qué tan introyectado están el territorio La nacionalidad, la ciudadanía, la pertenencia a un país, la cultura... En nuestro inconsciente?
Cuales son los mecanismos mediante los cuales los estados, los gobiernos, logran la nulidad de criterio en un alto porcentaje de la población?
Por qué la sensación de llegar a "mi" país produce seguridad aunque "el" país sea completamente cuestionable?
Será que sólo los constructos socioculturales son los únicos que amalgaman la necesidad de pertenecía?
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Tijuana no deja de sorprenderme. Estudiantes que dan la bienvenida a quienes cruzan la garita del lado mexicano disfrazados de vacas, luchadores, personajes de caricatura. Un ambiente festivo que contrasta con la solemnidad de un cruce fronterizo donde largas filas de gente esperan en una procesión cotidiana para pasar "al otro lado". A algunos el desacato de quienes por altavoz anuncian la llegada a un país, a su país, puede ser un espectáculo grotesco o un performance fronterizo. Para los que están haciendo la fila el espectáculo es estridente, invasivo, ensordecedor. Tijuana no deja de sorprenderme.
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Esperar de pie por horas para cruzar la linea implica paciencia, destreza mental, concentración para que los elementos externos que circunscriben la espera no hagan merma en el estado anímico antes de que el agente aduanal te entreviste. Un descuido, una sonrisa en falta, una explicación de más podría ser la causante de la negativa para cruzar al otro lado.
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Cruzar es un shock anímico.
Cruzar es sentir mareo.
Cruzar es sentir alivio.
Cruzar es soltar el cuerpo.
Cruzar es una experiencia psicológica.
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Qué tan introyectado están el territorio La nacionalidad, la ciudadanía, la pertenencia a un país, la cultura... En nuestro inconsciente?
Cuales son los mecanismos mediante los cuales los estados, los gobiernos, logran la nulidad de criterio en un alto porcentaje de la población?
Por qué la sensación de llegar a "mi" país produce seguridad aunque "el" país sea completamente cuestionable?
Será que sólo los constructos socioculturales son los únicos que amalgaman la necesidad de pertenecía?
27.4.13
Día 49
Cruzar la garita se ha vuelto un ejercicio cotidiano. Esperar con paciencia a que la línea avance. Calcular el número de personas que me anteceden. Observarlas. Tomar fotografías. Tratar de recordar cada movimiento, gesto, comportamiento de quienes tienen una historia que contar. Hasta ahora no lo he logrado. Observo gente que acostumbrada a hacer largas filas para cruzar no desespera, no se inmuta frente a la anorexia de una mujer que pide dinero para su tratamiento o frente a un hombre con miembros imputados. Tampoco repara en hacer tres horas o más para cruzar un país, para estar "del otro lado". No alcanzo a percibir qué motivos tiene la gente para esperar tanto. Si me dijeran que sólo son fines económicos repararía en ello. La frontera tiene un encanto por sí sola. La realidad fronteriza ocupa tanto un espacio intervenido como un espacio de desobediencia. Intervenido por las políticas económicas de la globalización pero también por una cultura que se ha construido gracias a procesos particulares de articulación en donde la legalidad y la ilegalidad conviven al igual que la marginación y la cooperación. Es un espacio de desobediencia porque es gracias a las medidas de seguridad, a los límites físicos, a la ausencia de políticas migratorias que la frontera en sí misma es tierra de nadie. Todo está permitido. Qué esperar entonces de la frontera? Nada. La frontera siempre sorprende, es parte del impass de procesos sociohistóricos que simulan estados de excepción. La movilidad humana no puede pensarse como una condición de excepción. La frontera nunca puede pensarse como la naturalización de una forma de vida.
Día 48
La espera incomoda como incómoda puede ser la distancia, aun así al abrirse las puertas corredizas se detiene el tiempo, una mirada que busca al otro lado y se encuentra a la distancia. El tiempo se detiene en un abrazo. El tiempo se esfuma en un suspiro. Los amantes se encuentran, se hablan, se sienten. La distancia no ha causado estragos, los amantes siguen siendo cómplices.
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El hotel es para los amantes el cómplice de sus deseos.
El hotel es para los viajeros la morada de paso.
El hotel es para los amantes viajeros el no-lugar de sus recuerdos.
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Cuánto tiempo necesitas estar con una persona para reconocerla por su olor?
A veces toda la vida, otras un descuido.
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El hotel es para los amantes el cómplice de sus deseos.
El hotel es para los viajeros la morada de paso.
El hotel es para los amantes viajeros el no-lugar de sus recuerdos.
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Cuánto tiempo necesitas estar con una persona para reconocerla por su olor?
A veces toda la vida, otras un descuido.
25.4.13
Día 47
Cómo evitar estar en dos lugares al mismo tiempo? Imposible. El don de la ubicuidad no lo tengo. Me quedo donde estoy en espacio y tiempo no lineal ni contingente. Aquí y ahora.
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A los hombres del norte les cuesta trabajo platicar. Hoy un taxista tenía ganas de hablar. Yo no. Hice el intento por poner atención pero su poca elocuencia me desconcertó. Silencios, pausas, una historia. Quizá su historia. Cuando decidió contarla se acabó el recorrido. El final cada quien lo interpreta.
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Estómago tenso por la adrenalina
Un reencuentro
El tiempo causa estragos
La distancia añoranza
Mañana estaremos juntas
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A los hombres del norte les cuesta trabajo platicar. Hoy un taxista tenía ganas de hablar. Yo no. Hice el intento por poner atención pero su poca elocuencia me desconcertó. Silencios, pausas, una historia. Quizá su historia. Cuando decidió contarla se acabó el recorrido. El final cada quien lo interpreta.
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Estómago tenso por la adrenalina
Un reencuentro
El tiempo causa estragos
La distancia añoranza
Mañana estaremos juntas
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