Ayer fue un día de sorpresas varias y de emociones encontradas. Satisfacción de logros alcanzados, de objetivos cumplidos, de observar a la distancia una trayectoria profesional exitosa, pero por un momento también sentí tristeza de "no tener con quien compartir" tanta dicha. Una falacia, enredos que me cuento. Le escribí a mi familia y lo compartí con ellos. Sentí alivió, pensé en el pasado, en los otros logros, en los logros que no he compartido. Fui por unos tacos. Revisé nuevamente las portadas de los libros y caminé a mi otra reunión. Lo éxitos, los fracasos, las tristezas, los placeres son de una misma. Compartirlas es lo de menos, en mi caso lo que importa es disfrutarlas, recordarlas a cada rato, lamerme los bigotes de esa emoción que aprieta, que ensancha el pecho, que eleva el espíritu. Al paso del día sentí cansancio. Caminé a casa después de la reunión donde me invitaron a formar parte de un proyecto en televisión y llegando me recosté. Sentí nostalgia. Llamé a una amiga para ir al teatro. Me terapeó en el carro, me dijo lo que ya sabía, me llamó la atención como lo hacen los terapeutas cuando te cuentan ejemplos de los otros con la intención de no decir las cosas directas para ver si el inconsciente o el consciente lo capta. Escuchaba, primero molesta, después entendí que no me hablaba a mí, que lo hablaba solo en voz alta, que se lo decía a ella, como muchas veces nos decimos a nosotros mismos cosas que no queremos saber. Sentí cansancio nuevamente. Esperamos a que diera la hora de entrar a la función. Dos horas nos dijeron que duraría. Dudé. Pensé en no entrar pero un amigo del elenco nos había comprado los boletos y no tenía pretexto para huir. La función comenzó y conté despacio los minutos. Dos horas repetí mentalmente. Mi amigo salió a escena. Respiré. Seguí con atención sus movimientos, sus palabras, sus gestos. Me olvidé de mi misma. La obra bien escrita, bien dirigida, bien actuada. Una especie de digresión estética que entrelaza historias de la condición humana. El arte, la belleza, la destrucción. Me acordé de Kant, de lo sublime, de lo terrorífico. Las narrativas de quienes no han sido escuchados pero que encuentran una salida a la razón por medio de la creación, de la creación poética. Un desenlace redondo, quizá sobreactuado. Silencio en el escenario. Poco después se escucharon lentamente los aplausos. Salimos y esperamos a mi amigo para felicitarlo. Lo acercamos a su casa y me dejaron en la mía. Nuevamente sola. Nuevamente el cansancio. Me recosté, cerré los ojos. Amaneció lloviendo.
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Cielos
Información sobre la obra:
http://www.rendermagazine.com.mx/cielos-una-obra-que-lucha-contra-el-pasado/
21.8.13
20.8.13
Día 164
Continua el insomnio. Nuevamente me desperté a las cuatro de la madrugada. Desde que llegué duermo un promedio de seis horas que para mi media (de ocho) es desastrozo pues me impide concentrarme debido a la pesadez que siento el resto del día. Casi creo que es parte de mi hipocondría o un pretexto para no ponerme a leer. Hoy por lo pronto, o de madrugada, ya tomé nuevamente a Derrida. La bestia y el soberano se llama el libro (dos tomos) que dejé a medias hace unos meses, pero cuando se lee a Derrida eso no importa, siempre encuentras el hilo conductor pues como pasa con Rayuela de Cortazar, a Derrida se debe leer sin orden ni cronología.
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Cuando la sinapsis de la memoria hace el mismo recorrido que el inconsciente:
En Berlín vive una amiga que conocí hace diez años en Barcelona, vivimos en el mismo piso varios meses, a la par dos chicos uno después de otro, también compartieron con nosotras ese piso. A uno de ellos, con el que más habíamos convivido, lo vi hace unos años por la condesa o la roma, ahora también vive en Berlin, al otro, de quien ni me acordaba, me lo encontré este fin de semana en un bar porque se hizo amigo de mi hermano. Este chico posteo recientemente un documental sobre un señor que tiene una tienda de segunda de CDs en NY, a quien se le conoce como The Birdman. Este lugar me redirigió a la librería de segunda en la que estuvimos en Berlín hace unos días con otra amiga (amiga de mi hermano) que se hizo amiga de mi amiga. En ambos casos, tanto en la librería como en la tienda, lo que permanece es el gusto (la pasión) de los dueños por evitar que esos tesoros (libros y CDs) desaparezcan o contrarrestar la vorágine consumista de la tecnología. Se habla mucho de la desaparición física de los libros, aunque su transformación ha sido menos evidente que la de los dispositivos para almacenar música (cassette, LP, CD, USB, iTunes...), pero no había reparado en la desaparición de estos dispositivos.
Ahora esta de moda lo Vintage y se recuperan los LP, pero los CD desaparecen poco a poco porque a diferencia de los LP no se puede experimentar con ellos manualmente como lo hacen los DJ. Ayer incluso en la depuración de mi estudio estaba pensando en deshacerme de ellos una vez que los copie a la computadora y los guarde en el disco duro externo... Después de ver el documental me parece lastimoso como el consumismo nos lleva por caminos inconscientes y de ahí que el dueño de la tienda, con sus más de setenta años, se preocupe por algo que, como el mismo dice, va a desaparecer cuando se muera, como han desaparecido las tiendas de barrio bajo la ocupación incesante de las grandes cadenas o franquicias que homologan una forma de vida, dejando a la deriva a lo alternativo, no como moda, sino también como una forma de sobre vivencia. El libro, a diferencia del CD, parece que todavía sigue vigente, aunque quizá con las nuevas generaciones que están mas acostumbradas al Kindle (entre otros), empiece a cavar su propia tumba. Ya veremos en unos años más.
En Berlín vive una amiga, ahora dos o tres o más. En México vivimos nosotros, los otros, lo que alguna vez vivimos juntos, el destino es una trampa, el inconsciente lo es aun más. Dejemos que hablen ambos, dejemos que la historia colectiva también haga un recuento de sus días. Los libros, la música, las narrativas serán lo único que nos quedará para dar cuenta de nuestra sociedad.
En Berlín vive una amiga, ahora dos o tres o más. En México vivimos nosotros, los otros, lo que alguna vez vivimos juntos, el destino es una trampa, el inconsciente lo es aun más. Dejemos que hablen ambos, dejemos que la historia colectiva también haga un recuento de sus días. Los libros, la música, las narrativas serán lo único que nos quedará para dar cuenta de nuestra sociedad.
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La deconstrucción de la "historia única" por una novelista nigeriana que reafirma la importancia de contar nuestra propia historia (como también lo hace Benhabib desde la filosofía), de emplear las narrativas para deconstruir la hegemonía monocultural de Occidente.
La deconstrucción de la "historia única" por una novelista nigeriana que reafirma la importancia de contar nuestra propia historia (como también lo hace Benhabib desde la filosofía), de emplear las narrativas para deconstruir la hegemonía monocultural de Occidente.
19.8.13
Día 163
J
E
T
L
A
G
He he hecho todo lo posible para dormir a pierna suelta y nada.
Después de voltear la casa de cabeza para reacomodar mi estudio desde las seis de la mañana, fui prudente porque me desperté desde las cuatro, a las casi diez de la mañana me muero de sueño...
Así el fin de semana: dormitar en el día, desvelarme, dormir temprano, despertar de madrugada, dormitar...
En este estado no me puedo concentrar....
18.8.13
Día 162
Reencontrarse con la familia después de días de no vernos es darse cuenta que todo sigue igual. Ninguno de nosotros hemos cambiado con la distancia ni con el tiempo. Así nos extrañamos.
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En el foro Hilvana vi a la China Sonidera
Me dieron ganas de ir a Oaxaca de Juárez
Los groupies:
17.8.13
Día 161
Un día completo de viaje.
A
G
O
T
A
D
O
R
Conclusiones:
1. Los viajes trasatlánticos son una pesadilla sobre todo a la vuelta. Cuando ya el viaje en sí mismo ha causado estragos por la intensidad o
2. La ilusión de volver a casa se termina cuando la realidad se hace tan evidente y aparece de golpe
3. la realidad de nuestra cultura, la cultura mexicana, la cultura del agandalle que se hace evidente en vuelos de mexicanos que regresamos de las vacaciones en el extranjero. Inmediatamente se siente, por un lado, que estás en casa, pero por otro se respira esa necesidad de "llegar primero", "de ocupar más espacios en los compartimentos del avión que va a reventar", "de bajar antes". Ejemplos sobran y son una bocanada de nuestra realidad. Nos tratamos sin respeto porque no nos enseñaron a respetar, a respetarnos, ni a exigir respeto. Sólo hemos aprendido a ser gandallas, así es muy complicado que nuestra sociedad cambie.
4. Desconozco como funcionan los aeropuertos grandes, como Heathrow. Son una mole de fierro y concreto que albergan a millones de personas que sólo están de paso. Los aeropuertos son lugares etnográficos sin duda.
5. Las medidas de seguridad de los aeropuertos son absurdas porque niegan el derecho de movilidad pero no incurrir en ellas negaría el derecho de seguridad. Ambos una construcción dialogica.
6. Más de 10 horas en un avión es un ejercicio de paciencia, sobre todo cuando tu posibilidad de movimiento se reduce a lo que mide un cuerpo en posición sentada.
7. Siempre que vuelvo de un viaje así pienso en no hacerlo nuevamente pero al paso de los meses me vuelvo a ir.
8. Viajar es de los placeres que más disfruto en la vida.
9. Llegar a casa es otro de esos momentos que no cambiaría por nada.
10. Viajar en compañía siempre es un viaje. Un viaje de amor.
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Hace dos años llegué a esta casa después de haber terminado una relación. Hoy, después de un mes de viaje, de varios meses de relación, regreso a esta casa a empezar de nuevo, a sanar, a reconocer, a reconocernos. Confió en el tiempo y la distancia, en la metafísica de nuestro amor, para que nos guíen en el camino que hemos de seguir de aquí para adelante.
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