29.1.14

Oficios

RRO/gallina/blog/00/2014

Redactar oficios también tiene su gracia, una escritura pulcra y refinada. Algunos escriben con grandilocuencia otros con cinismo, los menos con honestidad. Buscamos la tipografía, el interlineado. Escogemos el orden de importancia de los destinatarios, un anacronismo. La burocracia académica es pretenciosa pero tiene su oficio. Hay que aprender a usar los títulos nobiliarios porque la gente los prefiere, pocas veces sabe hablar en segunda persona, falta modestia que esconde el miedo a la confrontación o la falta de responsabilidad. El horario es lo único que se cumple con honestidad. A las seis las oficinas quedan en silencio; el mejor momento para trabajar porque el bullicio burocrático me apabulla, me desconcierta, es como un taladro que carcome las ideas. Falta creatividad, ingenio, voluntad y amor para ser burócrata. El oficio del burócrata debería ser lúdico como lo es redactar oficios en silencio.

C.c.p. Para quienes en silencio disfrutamos del espíritu creativo.

5.1.14

huellas

el mar es un cliché
casi siempre un paraíso
de los escritores
referencias constantes
epifanías
el mar es la musa
de muchos
y el letargo de otros
estuve en el mar
me revolcaron las olas
perdí el miedo
y deje mis sueños
para seguir las huellas
igualmente efímeras
del destino



Compras

Recorrer las estanterías
Un kilo de manzanas
Una papaya
Plátanos
Siempre lo mismo
Una canasta básica de alimentos
Una porción personal
Ahora agregué guayabas
Vitamina C
Pensé en sorprenderte
La sorprendida fui yo
Demasiado enojo
Difícil pensar en comprar para dos.

21.12.13

Decisiones

Los demonios de la libertad me acechan nuevamente. La seducción papalotea como un juego peligroso y sugerente. Incrédula asumí el deber ser como parte de mi originalidad. Falso. El deber ser sólo me permite vivir en sociedad y reconocer la alteridad. Sin ese candado moral sería una promiscua libertina combativa. Por el contrario, he decidido ser políticamente correcta.

18.12.13

Desdicha

El pensamiento abraza la noche que impávida se llevó el sueño. Reposar en la creatividad de las palabras ausentes de quienes se aman a pesar de la distancia. O es quizá a la distancia que se aman porque en la cercanía se repelen. Cuantos mitos alrededor de los quehaceres de la vida, cuanta desdicha circunscribe a los espíritus carentes de alegría. Cuán dichosos quienes libres se encuentran para decirse te amo. Una vez cada cien años dicen los budistas. Una vez cada cien años somos felices.