25.7.13

Día 137

Recorrer los lugares que alguna vez ya caminé. Esperar bajo la sombra de un árbol. Pedir respuestas. Ninguna hoja me escribió un auguro. La sobra solo apaciguo mi alma.

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Ansiedad del tiempo libre.
Incapacidad de sentir placer.
Angustia de disfrutar el espacio público.
Hasta cuándo?
Sólo quiero estar en paz.
Dice una amiga que llegará el día,
sin darme cuente haré el click,
pasará la angustia.
Es una necedad sufrir teniendo todo.
Es un martirio, que necesidad.

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Exposición desgajada de imágenes y contrariada de vísceras. Me gustaron dos instalaciones de lo que vi gracias a laexploración de los  recursos grotescos de la condición humana. La muerte de Leviathan, animal mítico, libro canónico, alusión de la decadencia del gran mounstro del Estado; y el cañón que dispara una masa amorfa que cuando impacta con la superficie mancha y salpica cuanto tiene a su alrededor, metáfora del sinsentido de la guerra.


Pd. Las fotos que verán son apócrifas porque no estaba permitido usar cámara.
Pd. Un guardia me siguió por tres salas tratando de encontrar mi cámara mientras fotografiaba. Fui más hábil y la oculte a tiempo. No puede evitar sentirme perseguida en la sala del museo. Qué sentirán los guardias que "resguardan" el arte? 



23.7.13

Día 136

Uf! Que cansancio! A este paso no sé si logre escribir a buen ritmo. 

Disertaciones: análisis comparativo de tres sociedades:

1. Alemania (Berlín específicamente): liquidez económica (la mayoría de la gente paga en efectivo y/o los sitios prefieren sólo el efectivo); dicen los que son de otras partes de europea que los alemanes no se quieren hacer cargo de la economía de los otros países de la UE. Una sociedad no intrusiva y que disfruta del tiempo libre, sobre todo en verano. Una sociedad que no repara en vender e ingerir alcohol o drogas en la vía pública. Una sociedad que no tiene prisa para producir, aunque es la primera economía del mundo.  Uso y ocupación respetuoso de los espacios públicos. Poca o nula gente pidiendo dinero en la calle (salvo lis migrantes de países de europea del este y/o los okupas). Mucha gente recolectando plástico y vidrio de los basureros para reciclar (por cada botella te dan .20€). Se respira y se siente seguridad en las calles. Aún así siento que algún eslabón se escapa.

2. EUA: la economía del crédito. Una sociedad temerosa de la ley ( que no es igual a la legalidad). Muchos indigentes, no necesariamente los que decidieron no pertenecer al sistema sino los que el sistema en sí excluyó). Una sociedad que produce incluso a costa del tiempo libre y la calidad de vida (más y mejores actividades al aire libre, no sólo comercialización del entretenimiento). Una sociedad restringida en el uso de los espacios públicos versus la libertad de decidir cómo usar el tiempo libre.

3. México: una economía en decadencia (desigualdad económica abismal). Una sociedad indiferente, condescendiente, falta de legalidad. Economía informal como un modus operandis del mismo gobierno. Los espacios públicos se usan más como una ideología de distinción de clases que como una forma de ocupar y aprehender la ciudad. Nula calidad de vida en la mayoría de la gente que habita la ciudad. Flexibilidad y libertad no como modelo de sociedad sino justamente como una forma de desconocer el estado de derecho. Una sociedad intrusiva, ruidosa, desordenada, que a pesar de todo funciona.

Las preguntas:
Cómo se llega a una sociedad como la alemana? Es necesario sufrir de acontecimientos extremos como una guerra para establecer cierta consciencia en la sociedad? Tiene que ver con la lengua? Tiene que ver con la tradición filosófica? Desde la filosofía es posible pensar en modelos de sociedad aplicables a países como México? Es necesario que la sociedad mexicana cambie o puede sobrevivir así por más tiempo?

22.7.13

Día 135

Cambio de planes, dormir tarde, levantarse tarde. Caminar hasta el metro para encontrarnos con una vieja amiga que mis llevaría al lago. Viaje en metro, cuarenta minutos, transbordar de un vagón a otro, seguir adelante. Avanzar por lugares desconocidos pero que ya no sorprenden. Llegar a nuestro destino, un pueblo alemán a fuera de Berlín que además de sus casas con diseños altamente confortables y modernos, tiene el encanto de tener un lago. Un lago que en verano es un oasis después de un largo invierno. Es lunes y el lago poco a poco se va poblando en los pedazos de tierra que lo circunscriben y son altos para tender una toalla o una manta, desnudarse o ponerse el bañador y sacar la canasta del picnic. Todo un espectáculo. Me ilusiona que la condición humana se de estos respiros, pero pienso en mi ciudad, en mi país, en mi gente, y siento una gran tristeza, por qué no hemos podido aprovechar nuestros propios espacios públicos? Qué costo tan alto para toda la sociedad mexicana que éstos estén coptados tanto por el discurso de la inseguridad pero, sobre todo, por una ideología de las clases sociales... Es una lástima no tener la visión para democratiza los espacios públicos... 

 

Día 134

Estoy perezosa 

En Berlín el calor alenta

Malestar estomacal

Dormir con pesadez

Estar en una ciudad que ya meces ajena de por sí y no sólo por la lengua, también por la distancia y la lejanía de aquellos días que deseaba vivir aquí y compartir su cultura, ahora sólo estoy de paso

Reencuentros: dícese de los momentos en que convives con la gente de tu pasado. Reencuentros en Berlín, algunos furtivos, otros premeditados; todos amorosos.

20.7.13

Día 133

Hacer turismo implica voluntad. hoy no la tuvimos. Hoy fue día de esperar y caminar. La ruta estaba clara: Puerta de Brandenburgo; Memorial del holocausto; Tiegarten (reposo);  edificio del parlamento; paseo en barco por el Spree... Todo estaba planeado, pero no contábamos con que el ángel (ver película Las alas del deseo, de Wenders) se nos cruzaría en el camino y nos desviaría de la ruta. Aunado a que cerrarían las vías que nos llevarían de vuelta al parlamento. Decidimos reposar a la orilla del Spree, comer un bocadillo y tomar una cerveza, mientras llegaba el siguiente barco para por lo menos hacer la ruta del paseo desde el río. Pasaron los barcos, pasaron los minutos, se convirtieron en horas de reposo bajo la sombra de un árbol. Gente iba y venía, nosotras a veces observamos, otras callábamos. Finalmente nos paramos, con poca decisión, el de las 16:40 íbamos a tomar. Nunca llegó, también habían suspendido el tránsito por el río. Regresamos al ángel, el ángel de la historia que mira hacia atrás, una de las tantas metáforas de Benjamin. Esperamos el bus. Caminamos. Regresamos a casa. Hoy no hicimos turismo, o por lo menos no el turismo riguroso, quizá mañana. 



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He caminado esta ciudad bajo la guía de quienes la conocen, ahora la camino bajo los recuerdos de mis estancias pasadas. Una ciudad que me remueve, más por su historia que por mis experiencias; más por su teoría que por mis vivencias. Me gusta que en Berlín se piense desde la filosofía.